Ya me lo decía mi madre: Ay, hijo mío... ¿Y qué será lo próximo?

lunes, 18 de octubre de 2010

Memorias circulares del hombre-peonza


Acaba de llegar a mi buzón (el postal de toda la vida) Memorias circulares del hombre-peonza, del bucanero Carlos Salem, editado por Ya lo dijo Casimiro Parker, una locura necesaria en forma de editorial de poesía con Marcus Versus a la cabeza.
Están tan locos estos dos que me propusieron hacer el prólogo. Y fue un regalo: Por su autor, por la editorial y por el libro.

Os va a gustar.

lunes, 11 de octubre de 2010

Inmensamente, Llorendal

Foto: Vicente Llorente

Es un parpadeo la vida. También lo es el baile orquestado de estas luces que anuncian el mayor y más grande espectáculo del mundo. El más difícil todavía. La ilusión, no exenta de cierto patetismo, del circo que agoniza. Bajo la carpa, en la pista central (y única) giran y saltan cuerpos perfectos en una orgía de polvo y boca abierta, con gradas vacías que ocupan ojos húmedos y brillantes como las luces que gotean en la puerta. Los animales exóticos de otros tiempos, la última cabriola del oso enfermo, el aspaviento funámbulo y servil del camello, el cocodrilo y otros actores de los documentales de televisión, se perderán en el barrizal donde el circo clásico quedó atrapado. Soy consciente de estar presenciando el más difícil todavía por última vez. Y no conozco mejor y más digna metáfora de la vida que este oficio. Por eso llevé a mi hijo, precisamente hoy, al mayor y más grande espectáculo del mundo. Por eso, y porque quiere ser payaso. Ya ejerce en casa haciéndome reír con sus gestos. Soy la red de sus falsas caídas al vacío, de su salto no mortal (no, por favor, una tregua pido), de su deambular pequeño por el pasillo y su mágica luz de tres años.

Él es un circo. Salta a la vista. Por eso, sabiendo que un día caeremos definitivamente, sabiendo todos que esa es nuestra certeza, no dejamos de saltar a la vida. Por eso fuimos, precisamente hoy, al mayor y más grande espectáculo del mundo. Hoy, a tres días de la muerte de mi padre, he comido palomitas de maíz con mi hijo y su baile de ojos saltimbanquis: espejos rotos de payasos que, para evitar castigo o preservar recuerdos, imitan el reflejo al otro lado.




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Pajarita con billete bus, Llorendal.





 

 


Silla madera y trenzado piel, Llorendal








Esterilla de esparto, Llorendal


Acróstico-soneto sobre corteza de chopo, Llorendal
José Llorente Vidal,
Llorendal
(1931-2010)

martes, 28 de septiembre de 2010

Estoy acostumbrado

Ésta es, sin duda,
la mejor mesa:
Junto a la ventana.

Frente a mí,
un espejo en la pared
a modo de retrovisor
me dice cuándo viene.

La espero.

Estoy acostumbrado a esperar
y hacer ver que no lo hago.

También a los días grises
en bares como éste
y el mismo café
en distintos vasos.
A la vendimia nimia de las horas
y la ropa colgando.
A la rima fácil
de mi nombre y apellido
-me recuerda que no quiero
seguir rimando-.

Un momento.

Viene alguien.

No.
No es ella.

Lástima.

Ésta estaba más buena.



Foto: Vicente Llorente, en el lugar exacto del poema.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Gárgolas sin vacaciones

Dos poemas para una ilustración de Cristina Zafra, artista total. Forma parte de 13, exposición monográfica que se ha inaugurado hoy mismo en issimm sala d'art, en Cardona. En el programa lo presentan así:
13 es una exposición en forma de viaje, el viaje de 13 personajes en busca de canción, de historia, de movimiento. La exposición, que nos muestra unos dibujos hechos con tinta china y aerógrafo sobre papel, es el punto de partida de un viaje que se hace a través de la colaboración de escritores, músicos y bailarines. Estos dan vida y movimiento a personajes nacidos en blanco y negro, y se explican a través de la visión de diferentes disciplinas.

Hasta noviembre podrás disfrutarlo.

Beso, Cris.