Ya me lo decía mi madre: Ay, hijo mío... ¿Y qué será lo próximo?

miércoles, 3 de febrero de 2010

Ilustre Norman

Hoy me he enterado por google que las portadas del 'Saturday Evening Post' (que asocio desde pequeño al way of life americano) son obras de Norman Rockwell (1894-1978), ilustrador y depresivo, por ese orden. Un tipo con crisis de identidad y baja autoestima, creando lo que -a mi parecer- es una obra llena de humor, ironía, calidad y frescura.

Y nosotros, en este incipiente siglo raro, tecleando precisamente en google nuestro nombre, esperando que alguien diga algo de nosotros. Y lo cuelgue en la red, claro.

Yo, de momento, os dejo enlaces de este descubrimiento que me hacen creer un poco más en el poder de internet y me permiten pensar que google no es una página de promoción, sino un buscador.
Lo que, en origen, se pretendía.
¿O no?

Triple Autorretrato, Norman Rockwell





La bendición de la mesa, Norman Rockwell






miércoles, 20 de enero de 2010

PERIFERIAS 4

Hacía tiempo que no dejaba por aquí una "Periferia" de cine: una de esas películas que me han sorprendido. Una obertura impecable donde se juntan dos tipos genuínos, cuando menos.
Otro cuento del italiano. Tiene ese punto cándido y dulce que a veces empalaga, pero también forma parte de una manera de entender el cine y su papel.
Después de La vita è bella, ¿Qué?
Pues...




La tigre e la neve (El tigre y la nieve)
Dir. Roberto Benigni, 2005

domingo, 3 de enero de 2010

COTIDIANA MENTE

En estos días extraños de invierno
con nieve en Alicante y frío en los huesos
no es mala idea entrar en un bar
-a ser posible, modesto y de madera-
con un rincón tranquilo
y ventana cerca
donde adivinar las calles y su brillo
como peces dando vueltas por el desagüe.

Pensar en el bueno de Sabines
o en el amigo Wolfe
con una cerveza de la marca que sea
-ya a estas alturas- y en el primer trago
descubrir que el techo también es de madera
y flota el polvo y el humo crece
porque aquí, por supuesto, se puede fumar
entre las mesas con vasos marcando territorio.

Y uno dice
ahora, quiero un cortado
y ese deseo te lo cumple
un hombre enjuto y malcarado
con eficiencia y parsimonia.

Es lógico.
Es todo tan simple que asusta.

Para este miedo
se inventaron las tareas.

La mía es estar
por ejemplo aquí,
sencillamente en paz con la vida,
conversando con Jaime o Roger
mientras en el cenicero
sigue la orgía.

La cópula de colillas retorcidas.