Ya me lo decía mi madre: Ay, hijo mío... ¿Y qué será lo próximo?

viernes, 15 de enero de 2010

DEPÓSITO DE CADÁVERES









domingo, 3 de enero de 2010

COTIDIANA MENTE

En estos días extraños de invierno
con nieve en Alicante y frío en los huesos
no es mala idea entrar en un bar
-a ser posible, modesto y de madera-
con un rincón tranquilo
y ventana cerca
donde adivinar las calles y su brillo
como peces dando vueltas por el desagüe.

Pensar en el bueno de Sabines
o en el amigo Wolfe
con una cerveza de la marca que sea
-ya a estas alturas- y en el primer trago
descubrir que el techo también es de madera
y flota el polvo y el humo crece
porque aquí, por supuesto, se puede fumar
entre las mesas con vasos marcando territorio.

Y uno dice
ahora, quiero un cortado
y ese deseo te lo cumple
un hombre enjuto y malcarado
con eficiencia y parsimonia.

Es lógico.
Es todo tan simple que asusta.

Para este miedo
se inventaron las tareas.

La mía es estar
por ejemplo aquí,
sencillamente en paz con la vida,
conversando con Jaime o Roger
mientras en el cenicero
sigue la orgía.

La cópula de colillas retorcidas.

martes, 1 de diciembre de 2009

POR NAUFRAGIO UNIVERSAL

Esta es la Gran Tarea para la que fuimos convocados:
Pagar facturas
Comprar zapatos
Tomar café a las tres menos cuarto
Reservar mesas y quedar en un bar
Cesar a un subordinado
Cualquier cosa
antes que perder el tiempo
en pequeñeces como
lanzarse al vacío
-o al líquido elemento-
con el latido de nuestros brazos
y la soberbia
de vuelta a donde nunca debimos estar:
A la superficie de nuestra derrota.
Al naufragio.

A preguntar
y preguntarnos
las veces que ha de morir uno
para sentirse a salvo.



Publicado en la revista Sir_Ope, en una botella que todavía no ha llegado a mi orilla.